El peligro de tapar los Fosfoyesos


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Al riesgo de mantener los fosfoyesos sobre las marismas, y las posibles filtraciones, al peligro de la radiactividad de los residuos allí depositados, a la remota pero posible catástrofe que sería que un tsunami se llevara los fosfoyesos tierra adentro, a la ilegalidad de mantener un residuo tóxico, radioactivo y peligroso en un espacio protegido como es la marisma, a todo ello se une un “riesgo geotécnico” ante el posible desplome de las montañas de yesos blancos depositadas sobre un suelo tan inestable como es el de una marisma.

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NOTICIA: DIARIO DE HUELVA (www.diariodehuelva.es)

Alertan del “riesgo geotécnico” por la presión de los fosfoyesos

El profesor José Borrego, del Departamento de Geología de la UHU, considera “insostenible” el proyecto de tapado que pretende Fertiberia por el peligro que supone la inestable y blanda base sedimentaria sobre la que se asientan los residuos.

La multitudinaria marcha reivindicativa que la semana pasada recorrió las calles del centro contra las balsas de fosfoyesos superó todas las expectativas de asistencia. Como otrora, o no tan lejos (allá por los años 90), un verdadero clamor se expresó con rotundidad en las calles para mostrar su más profundo rechazo a esas balsas que llevan casi medio siglo conviviendo con la ciudad de Huelva. La atención mediática sobre estos residuos se ha tornado sobre aspectos muy concretos, especialmente la radiactividad, o la misma extensión que ocupan. Sin embargo, poco se ha reparado en un aspecto que, a nivel científico, no debería obviarse de cara al denominado plan de regeneración: el peso de los residuos apilados, y lo que es peor, la inestable base sobre la que se asientan. El profesor de la Universidad de Huelva José Borrego lo explica de una manera muy gráfica: “Imagina un ladrillo sobre una magdalena”.

José Borrego forma parte de un equipo del Departamento de Geología que ha estudiado la zona minuciosamente, especialmente a lo concerniente a la naturaleza de las capas estratosféricas más bajas. “En la zona 2 de las balsas de fosfoyesos, el apilamiento del residuo alcanza los 25 metros de altura”, ha afirmado el profesor a Diariodehuelva.es, y añade que eso, evidentemente, no está hueco, y todo ese peso ejerce una presión enorme sobre el sustrato”, llegando a sobrepasar, según los cálculos, unas 60 toneladas por metro cuadrado, lo que constituye, ha dicho, un “riesgo geotécnico importante”.

La base sobre la que se asientan las balsas no es precisamente sólida, recuerda Borrego. “Son sedimentos mareales que se han ido acumulando desde hace 9.000 años, saturados en aguas, es decir, muy blandos”, detalla el profesor del Departamento de Geología, que lo compara con el efecto de “arenas movedizas”. Son reflexiones ya conocidas del profesor, pero que están más de actualidad que nunca en un escenario de un plan de restauración de la zona al que está obligado por sentencia judicial Fertiberia, que pretende el tapado de los residuos, y no la retirada de los mismos. José Borrego se muestra contundente: “El tapado no se puede hacer, no es sostenible”.

Y todo ello precisamente por el sitio, zona de marismas, sobre la que se asientan los fosfoyesos, y el geólogo recalca que, a su juicio, “es una estructura que representa un riesgo geotécnico”.

Tal vez no suponga un peligro para la población, aunque sí para la marisma, ya que los deslizamientos irían a parar directamente a la marisma. “La tendencia natural del desprendimiento sería hacia el cauce del río”, señala

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