El proyecto piloto ve en las aguas embalsadas “más problemática” que en el propio fosfoyeso


Proponen un tratamiento ‘in situ’, cubrir la zona con suelo artificial y retirar las aguas

El director general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Pedro Antonio Ríos, junto al consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, ha presentado la propuesta de recuperación y regeneración de las zonas afectadas por los vertidos de fosfoyesos de la empresa Fertiberia, que determina que las aguas embalsadas son “la principal fuente de contaminación” y, en menor medida, los propios fosfoyesos.

En rueda de prensa, Ríos ha explicado que la propuesta de recuperación opta por técnicas de contención de las vías de dispersión de los contaminantes.

De este modo, la propuesta incluye realizar un tratamiento ‘in situ’ de los fosfoyesos mediante técnicas de suelos artificiales, así como contempla la redacción de un proyecto de revegetación de las zonas y un Plan de Seguimiento y Monitorización de las actuaciones. Este proyecto piloto, llevado a cabo en unos 1.800 metros cuadrados, está previsto que se traslade a un total de 700 hectáreas.

El plan de trabajo contiene por un lado, un diagnóstico de la zona de estudio y por otro, una propuesta de actuaciones prioritarias para la recuperación. El informe será trasladado a los miembros de la comisión de expertos, creada para garantizar el proceso de restauración de la zona, que en un plazo de 15 días manifestará su valoración sobre este proyecto.

En esta línea de “máxima transparencia”, por la que han abogado los dos representantes públicos, se dará conocimiento a Fertiberia y a la organización Adena, –personada en el proceso contra la factoría–, de las conclusiones del proyecto piloto y de las relativas al comité científico. A partir de ahí, la empresa debe realizar el proyecto definitivo.

Asimismo, este miércoles tendrá lugar en Sevilla una reunión para “coordinar” la propuesta realizada por la Junta de la Andalucía con la elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), al objeto de “presentar en Europa una propuesta conjunta de análisis de riesgos”.

OBJETIVO: “RECONDUCIR EL DETERIORO”

Ríos ha indicado que el proyecto tiene como objetivo “reconducir el deterioro ambiental y paisajístico de la zona” hacia una situación “sostenible”, de acuerdo con la naturaleza y características del entorno, y “servir de base científica para la ejecución de los trabajos técnicos posteriores”.

El director general del MARM, Pedro Antonio Ríos, ha destacado que este plan de trabajo es “un primer paso” para recuperar este espacio para la ciudadanía y aunque no se han fijado plazos, se estima que sea a lo largo del 2011. La empresa Fertiberia debe cesar los vertidos el próximo 31 de diciembre de 2010, así como debe hacer frente al gasto económico que suponga el proceso de recuperación. Según la resolución de la Audiencia Nacional debe depositar un aval de 21,9 millones de euros para este respecto.

Además, ha señalado que se abre “una nueva etapa” que busca la protección laboral del empleo en equilibrio con la protección ambiental “necesaria” para una mejor calidad de vida.

En este sentido, ha precisado que uno de los retos de la administración es lograr que el proyecto, que lleve a cabo finalmente Fertiberia, “se ajuste a las condiciones medioambientales que la Autoridad medioambiental, es decir, la Junta de Andalucía, establezca”, de manera que la ejecución del proyecto para la regeneración comenzará en 2011 y una vez la empresa obtenga la Autorización Ambiental que debe concederle la Junta de Andalucía.

Por su parte, el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Juan Díaz Trillo, ha confiado en que sea un proceso con “final feliz”, tanto en el ámbito ambiental, como social y laboral, a la par que ha recordado que las 1.200 hectáreas, donde se ubican los fosfoyesos, se encuentran junto al Parque Natural de Marismas del Odiel y de la desembocadura del río Tinto, Reserva de la Biosfera, “de ahí la importancia” del proyecto.

Díaz Trillo ha hecho hincapié en la necesidad de conjugar el  desarrollo industrial con la protección del medio ambiente, sobre todo en un “espacio de excelencia natural” y la zona sea “un espacio de oportunidades”.

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

Según las conclusiones de los estudios de diagnóstico, las aguas embalsadas son “la principal fuente de contaminación” y, en menor medida, los propios fosfoyesos, ya que la capa bajo el fosfoyeso es de “muy baja permeabilidad” y evita que las aguas contaminadas fluyan hacia abajo, de manera que “la única filtración es vía lateral” y se procederá a la colocación de técnicas de contención.

Por otro lado, las mayores concentraciones de contaminantes no radiológicos (metales) se encuentran en las aguas, tanto de las balsas como en los canales perimetrales y en las zonas próximas a las mismas. Ante esta situación, la propuesta de recuperación opta por técnicas de contención de las vías de dispersión de los contaminantes.

Tal y como ha explicado María José Martínez Sánchez, miembro del Grupo de Investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia, “los contenidos en metales son similares al de los suelos no contaminados”.

Así, para la recuperación de estas zonas se ha propuesto retirar y depurar las aguas del proceso; ejecutar las acciones necesarias en elementos hidrogeológicos (rediseñar canales perimetrales, red de drenaje, taludes, etc.), así como estudios adicionales de estabilidad estructural de las balsas, y tratar las aguas pluviales hasta final del proceso de recuperación para evitar la posible contaminación de elementos presentes en los fosfoyesos.

“NO SE TAPAN, SE TRATAN”

Preguntada sobre las valoraciones de asociaciones ecologistas que lamentan que “se tapen” los residuos, la profesora Martínez ha dejado claro que “no se tapan, se tratan” por lo que ha garantizado que incluso se ha valorado la efectividad del tratamiento “en 100 y 300 años”, por lo que se aboga por “una solución permanente”.

Asimismo, sobre la posibilidad de que se realizara un tratamiento en otra zona y por tanto desplazar los residuos, Martínez ha precisado que esa opción se descarta porque sólo el traslado de dos parcelas supondría “20 años de trabajos y un coste de 500 millones”. No obstante, ha precisado que la técnica de contención con suelo artificial y el tratamiento, se desarrolla a lo largo de “toda la geografía mundial”, de manera que trasladar el material “no es aconsejable” y ha defendido la propuesta planteada al ser “técnicamente más viable”.

Por su parte, Ríos y Díaz Trillo han destacado que “no se va a permitir que se traslade un problema ambiental de una generación a otra”, apostando por la seguridad, ya que como ha reiterado el director general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, “primero están las personas”.

El trabajo había sido encomendado por la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar a la empresa pública Tragsatec y para este informe se ha contado con el asesoramiento del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y de las Universidades de Murcia, Huelva y Sevilla.

FUENTE: EUROPA PRESS

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